¡Alucinante!

Sí, alucinantes, ¿Pero qué demonios es este engendro? Pues, como es alucianntes, los científicos decidieron llamarle Hallucigenia al género compuesto por unas pocas especies simlares provenientes del yacimiento de Burguess Shale.
Este animal vivió en el Cámbrico, hace unos 514-543 millones de años, siendo un onicóforo, un tipo de invertebrado. Se cree que era carroñero y aún no se tiene claro del todo si las espinas son sus patas o le ayudaban a defenderse de otros depredadores. De hecho, hasta que no es encontraron más fósiles idénticos, ni tan siquiera se sabía si formaba parte de otro organismo.

El animalito rojo del centro izquierda es Pikaia, el de la esquina derecha Anomalocaris y, en el centor, está Opabinia.
El animalito rojo del centro izquierda es Pikaia, el de la esquina derecha Anomalocaris y, en el centor, está Opabinia.

Hallucigenia forma parte de la denominada como explosión cámbrica, un momento en el que la vida se volció loca, dando lugar a formas tan extrañas como esta. Durante este período se formaron los principales taxones y sus formas básicas en apenas un suspiro geológico.

El terrorífico Anomalocaris.
El terrorífico Anomalocaris.

En las imágenes podemos ver al mayor depredador de la época, Anomalocaris, de hasta 1 metro de largo, con sus dos apéndices y su boca circular era el terror de los mares primigenios. Opabinia presentaba un téntaculo terminado en tenazas con los que se piensa que buscaba en el lecho marino presas y Pikaia, ese ser a medio camino entre gusano y pez que, para algunos, es el antepasado de los cordados entre los que nos encontramos nosotros.

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Genes Hox de la mosca de la fruta.

Probablemente esta explosiva diversificación de la vida se deba a la gran variedad de nichos libres de competencia, la débil selección de los organismos menos adaptados y, probablemente, a la aparicicón de genes Hox, que son los principales diseñadores de la embriogénesis. De ahí la disparidad de diseños de esta época.

Posteriormente, y debido a esta diversificación, aumentaría la competencia y, con ello, la selección. Por ello, los genes Hox, cuyas alteraciones suelen causar seres mal adaptados, terminarían siendo menos proclives al cambio y los organismos supervivientes repoblarían los nichos vacíos con sus descendientes mejor adaptados.

Árbol de la vida como nos lo imaginamos y como en realidad es, al conocer la explosión cámbrica.
Árbol de la vida como nos lo imaginamos y como en realidad es, al conocer la explosión cámbrica.

Sin embargo, para aquellos que piensen en la teoría de la evolución como un proceso lento, como la erosión del mar sobre una roca, esto hace estallar en pedazos esta concepción. En menos de 50 millones de años tenemos una diversidad taxonómica que no tienen nada que envidiar a épocas posteriores, ¡Y con mucho menos material de partida!

Esta fauna es una prueba más de cómo la evolución puede ir tanto a un ritmo lento como acelerado, como suele ser más común, y de la tremenda originalidad de la naturaleza a la hora de crear nuevas y sorprendentes estructuras orgánicas.

 

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